Corriente de las Islas Canarias

Situadas transversalmente en relación con la corriente fría de las Canarias, estas islas reciben la corriente fría que desciende del Golfo y fluye con dirección al suroeste, lo que trae aguas que proceden de latitudes septentrionales.

Esa es la razón por la que las aguas son más bajas de lo que les correspondería por su latitud. Se encuentran separadas entre sí por canales de gran profundidad y relativamente cortos.

Es un fenómeno que hace necesario algunas explicaciones más detalladas para saber a qué se debe que sus aguas sean tan particulares y casi únicas en todo el planeta.

La corriente de Canarias y el clima

El clima de las Islas Canarias se caracteriza por su suavidad y sin cambios bruscos o extremos. Ese clima moderado y suave se debe a la corriente marina que circunda a estas islas.

Esa corriente, que procede de Madeira y las Azores y llega a la zona occidental de las Islas Canarias, las aísla por completo del clima de grandes contrastes del continente africano.

Tiene una temperatura constante durante todo el año y domina el clima de las Canarias, lo que evita cualquier tipo de enfriamiento. A esto se suma que estas islas están envueltas en una capa templada de vapor y las nubes que cubren las cumbres de sus montañas evitan el calentamiento.

Ese fenómeno climático tan particular es el que permite, entre otros espectáculos naturales, el avistamiento de cetáceos en Tenerife y otras de sus zonas. 

A diferencia de los climas típicamente tropicales, el de las Canarias es de temperaturas más bajas, porque en una época del año se une una bajada en la temperatura y las lluvias, lo que propicia un invierno muy suave.

En los 3 primeros meses del año, la temperatura en el Puerto baja a unos 16-17,5 grados centígrados, mientras que en agosto sube a los 27,5. En esos primeros meses comienzan las precipitaciones, lo que hace que la temporada más fresca sea al mismo tiempo la más húmeda.

Esa combinación de factores que se debe a la ubicación geográfica de las Canarias es lo que hace posible una flora muy peculiar y una fauna marina que puede apreciarse en abundante concentración de ballenas en Tenerife, entre otros grandes atractivos para visitantes y turistas.

Mareas y oleajes

Las mareas de este fascinante archipiélago cambian cada 6 horas, por lo que se les cataloga como de régimen semidiurno. Eso significa que se dan dos bajamares y dos pleamares, cuyo rango promedio va de 1 metro a 2,5 en las conocidas como mareas vivas. De estas se ha registrado su mayor amplitud en los meses de febrero y septiembre, que han llegado a alcanzar 2,8 metros.

Casi todas las islas de las Canarias tienen un oleaje que controlan los alisios y se debe a la combinación de tormentas al norte del Atlántico y el oleaje local. Por eso, pueden presentarse, en situaciones casi excepcionales, el rebozo o mar de fondo que hace inconveniente la navegación.

Lo normal es el oleaje propiciado por los alisios, tranquilo y moderado, en cuyas cercanías a las costas pueden apreciarse a simple vista delfines en Tenerife, así como otras especies marinas de igual interés para turistas, visitantes y observadores.

La misma barrera de estas islas y los alisios conforman las mejores condiciones para que a sotavento del archipiélago haya zonas de calma. Al ser menos agitadas por el viento, las aguas de esa zona al mezclarse con la corriente general que les llega, han creado zonas de aguas estables y cálidas.

La temperatura del mar en torno a las islas no es alta, puesto que la corriente fría de Canarias al pasar entre estas tiene un efecto refrescante de las aguas. 

Un paraíso natural

En las Canarias confluyen su condición de origen volcánico y su ubicación geográfica para que sus aguas tengan características muy peculiares y por lo tanto una fauna marina de las más fascinantes que pueda encontrarse en todo el mundo.

Visitar las Islas Canarias es acercarse al esplendor de la naturaleza gracias a las grandes bondades de su clima. Además de poder disfrutar de sus cristalinas playas y la inolvidable aventura de avistar muy de cerca una gran variedad de especies marinas, algunas de las cuales forman parte de una variada y sustanciosa gastronomía en pleno corazón del Atlántico.

Y es que la gastronomía canaria está repleta de sabrosos productos, con intensos sabores, que nacen de sus ricos suelos volcánicos e ingredientes locales, como el bacalao de roca y mero o el pescado loro.