Qué es observar cetáceos con respeto
El avistamiento responsable es una forma de observar ballenas y delfines sin alterar su vida. No consiste en llegar cuanto antes ni en acorralar a los animales.
Consiste en lo contrario. En acercarse despacio, guardar la distancia y no perseguir ni cortar el paso a los cetáceos. Son ellos quienes deciden si se aproximan o no.
La idea de fondo es respetar su ritmo. Ellos están en su casa. Nosotros somos visitantes que pasan un rato por sus aguas, no dueños de un espectáculo.
Qué significa cuando navegas con nosotros
Cuando hay cetáceos cerca, navegamos muy despacio, a menos de cuatro nudos. Reducimos la marcha, evitamos maniobras bruscas y no nos interponemos en su camino.
Nunca perseguimos a un animal para que aparezca en una foto. Si un cetáceo se aleja, lo dejamos ir. Esa es la parte más importante del respeto.
Tampoco prometemos avistamientos. El mar no es un escenario que se enciende cuando llega el barco. Hay días de mucha vida y días más tranquilos, y las dos cosas forman parte de navegar de verdad.
Salir con grupos reducidos nos ayuda a cumplir todo esto. Un velero tranquilo, sin prisas ni aglomeraciones, molesta menos y deja que el encuentro, si llega, sea sereno.
En qué se apoya esta forma de navegar
El avistamiento responsable no es solo una buena intención. Se apoya en normas y en autorizaciones que regulan cómo acercarse a los cetáceos.
Navegamos con nuestros veleros autorizados y respetando las distancias y velocidades que marca la protección de estos animales. Cumplir esas reglas es el punto de partida, no un extra.
Para nosotros es también una cuestión de coherencia. Amamos este mar y a quienes lo habitan. Cuidarlos mientras los observamos es la única manera que entendemos de compartir el privilegio de navegar entre ellos.