Cómo es y cómo vive
La tortuga boba es la tortuga marina que más se ve en aguas canarias. Se reconoce por su caparazón pardo rojizo y su cabeza grande y ancha, más marcada que en otras tortugas.
Pasa años viajando por el océano abierto, lejos de la costa. Es una gran nadadora que recorre enormes distancias arrastrada en parte por las corrientes. De vez en cuando sube a la superficie a respirar y a descansar al sol.
Cuándo puede aparecer en nuestras salidas
Se deja ver con cierta frecuencia en las aguas del suroeste de Tenerife. Muchas veces la descubrimos flotando tranquila, con el caparazón asomando apenas sobre el agua.
Aun así, nunca prometemos un encuentro. El mar no es un escenario y solo la naturaleza decide qué aparece cada día. Cuando surge, nos acercamos despacio y en silencio, sin perturbar su calma.
Verla asomar junto al velero es señal de un mar vivo. Es un momento sereno que se disfruta mejor en voz baja, dejando que la tortuga siga a lo suyo.
Un recordatorio para cuidar el mar
La tortuga boba nos recuerda por qué conviene mantener el agua libre de plásticos. Estos animales pueden confundir una bolsa flotando con una medusa, su alimento, y tragarla por error.
Por eso a bordo cuidamos de no dejar ninguna huella en el mar. No arrojamos nada al agua y volvemos con todo lo que llevamos. Es una manera sencilla de agradecer cada encuentro.
Proteger a las tortugas no es solo cosa de expertos. Empieza en gestos pequeños, dentro y fuera del barco, que ayudan a que estas viajeras del océano sigan cruzando nuestras aguas durante muchos años. Cada tortuga que asoma tranquila junto al velero es la prueba de que el mar, cuando lo cuidamos, sabe devolvernos su vida en forma de encuentros así.