Nadar mirando el fondo
El snorkel es la forma más sencilla de asomarse al mundo bajo el agua. Consiste en nadar por la superficie con unas gafas y un tubo que te deja respirar mientras miras hacia abajo.
No necesitas botellas ni cursos. No hay que bucear en profundidad. Basta con flotar tranquilo y observar. Por eso lo puede disfrutar casi cualquier persona, aunque nunca lo haya probado.
La clave está en la calma. Cuanto más relajado estás, mejor flotas y más ves. Es una manera pausada de descubrir el mar, sin esfuerzo y sin ruido.
El momento del baño en nuestras salidas
Cuando el mar acompaña, fondeamos en un punto de aguas tranquilas junto a los acantilados. Ahí apagamos el motor y llega el rato del baño.
Es entonces cuando puedes hacer snorkel. Prestamos el material a bordo, así que no tienes que traer nada. Y no importa si es tu primera vez: el equipo te explica lo básico para que te sientas seguro.
Bajo la superficie te espera otro paisaje. Los fondos de esta costa son volcánicos, de roca oscura, con su propia vida. Verlo con tus ojos, en aguas limpias y transparentes, es uno de los recuerdos que más se llevan quienes vienen con nosotros.
Una mirada respetuosa al mar
Para nosotros el snorkel no es solo un baño. Es otra forma de acercarse al mar con respeto.
Bajo el agua todo está vivo. Miramos sin tocar y sin molestar, igual que hacemos con los cetáceos desde el barco. El mar no es un escenario montado para nosotros, y su fauna no está ahí para actuar. Cuando te asomas al fondo con calma, entras un momento en su casa. Nosotros solo te damos la oportunidad de mirarla y de irte dejándola tal como estaba.