Dos lados, dos maneras de recibir el viento
Barlovento y sotavento son dos palabras que sirven para hablar del viento. Barlovento es el lado por donde llega el viento. Sotavento es el lado contrario, el que queda protegido.
Piensa en una montaña. La cara que recibe el viento de frente está a barlovento. La cara de atrás, tranquila y resguardada, está a sotavento. Con las islas ocurre lo mismo.
Los marineros usan estas palabras a todas horas. Saber de dónde viene el viento y hacia dónde va es clave para navegar con seguridad y elegir bien el rumbo.
Por qué nuestra costa está tan tranquila
En Canarias mandan los vientos alisios, que soplan casi siempre desde el noreste. Ese viento golpea primero la cara norte de las islas.
La costa de Los Gigantes está en el suroeste de Tenerife, justo al otro lado. Queda a sotavento. La propia isla, con sus montañas, frena el viento antes de que llegue hasta aquí.
El resultado se nota en el agua. Mientras el norte puede estar movido, nuestra costa suele ofrecer un mar en calma. Esa tranquilidad es una suerte para navegar y también para observar cetáceos, porque en aguas quietas los animales se ven mejor y todo es más apacible.
Un saber que usamos cada día
Para nosotros esto no es teoría. Es parte del trabajo del patrón en cada salida.
Antes de zarpar se mira de dónde viene el viento y se elige la mejor zona para navegar y para fondear. Buscar el lado resguardado es lo que permite un día cómodo a bordo. Ese conocimiento del mar, unido al respeto por el entorno protegido, es lo que hace que la experiencia sea tranquila y segura para todos.